A trabajar cajeros que “Cuente Pirobo” está cerca. Una campaña del Santo que busca sancionar y educar a los que prestan el servicio en los bancos. Sí le interesa, lea atentamente.
Hace un par de meses me encontraba haciendo una “pequeña” fila en un banco de esta ciudad, Santiago de Cali; esperaba para realizar una consignación de extremada urgencia, sin embargo, no fue para nada rápido el servicio prestado y para agregar, la incomodidad era total.
De pie, el aire acondicionado tan anhelado no era tan helado, al contrario, sudaba a raudales junto a otras 50 personas que zapateaban, resoplaban, murmuraban y madreaban. Detrás mío fruncían el ceño unas 20 personas y yo lo fruncía más pues conocía el valor de mi deposito; $285.000 pesos Colombianos, de los cuales $40.000 eran en monedas de 500, 200, 100 y 50. Seguro me recordarían a mi mamacita en el momento en que notaran el porque de la demora, que suponía iba a ser larga, pues por falta de bolsitas había mezclado todas las monedas en una.
El ambiente se tornaba denso, el guardia miraba a todos lados; una persona en la fila grito - ¡otro cajero! – y al otro extremo repitieron la consigna. Con total razón, los diseñadores del lugar habían dispuesto cinco cubículos para los operarios, pero en realidad solo estaba ocupado uno y para colmo, atendido por un hombre negligente que se desplazaba lentamente de un lado a otro para confirmar cualquier cosa. Por un momento me deje contagiar del entorno y lance una frase al aire -¡es injusta esta mala atención! – la mujer de adelante me miro y asintió; era una mujer gorda, de baja estatura, con un trasero gigante y una larga cabellera tinturada de una manera que aun no sé cómo hacen, mono en las puntas y negro en la raíz. No comprendía porque no habilitaban otra caja, esa sería una solución simple, razonable y cortes con todos aquellos que pagan aquel tributo de manejo de cuenta, necesitados de existir bancariamente.
Quería arrancarme los talones. De nuevo levante mi voz consciente de que ya antes había logrado algunos adeptos y en forma clara, lleno de inocencia, muy cándido dije -¡uff, que colota!- los caballeros que estaban detrás mío soltaron a carcajadas y la señora de adelante me hizo una mueca de ira, pero no me dijo nada… les aseguro que el comentario fue ingenuo (gordita en donde quiera que estés, discúlpame) pero la realidad de su trasero pesaba más que la realidad del contexto; increíblemente eso me sirvió para evitar malas energías en el momento de pasar al frente del cajero, que lentamente recibió el volante de consignación y continuo expectante, mientras yo sacaba de mi canguro una bolsa de supermercado que deslice suavemente por el conducto para que él, el “ágil” del banco la tuviese a su alcance. Me miro como si yo le hubiera tocado a su mujer y luego me dijo en tono agresivo – la próxima vez las trae separadas por denominación, en bolsas individuales y transparentes o sino, no lo atiendo - .
Fue allí en donde surgió la campaña “Cuente Pirobo”, que consiste en reunir la mayor cantidad de monedas de $20 pesos colombianos, para luego empacarlas en una bolsa surtida con algunas monedas de $50 y de $100. Visitaremos un banco que tenga fama de lento, tomaremos un lugar en la fila, el último para no perjudicar a nadie… y a esperar se dijo… felizmente esperar, hasta que llegue el turno de ser atendido para decirle al cajero... “Cuente Pirobo”.
El objetivo es poner a trabajar a los cajeros que prestan un mal servicio, ya que sus propios jefes no son capaces de capacitarlos en aquello que se llama buen servicio al cliente. La invitación es para que boten por el banco con peor atención en la ciudad, el banco ganador será el que reciba la honrosa consignación y por supuesto la protesta educativa.

La campaña se extenderá hasta el 20 de noviembre, penúltimo jueves del mes. Haga su votación en el lugar de los comentarios.
Consejo 1: porte un libro en todo momento, usted no sabe en qué momento puede estar en una tediosa fila esperando, así la demora será menos amarga.
Consejo 2: lleve más de un ejemplar y luego de un minuto véndalos al resto de la fila, seguro que le va a ir bien en el negocio.
PERLA: si los bancos dicen “confiamos en usted, creemos en usted” ¿Por qué tienen el lapicero amarrado con una cadena?
PD: por favor no piense que “Pirobo” es una ofensa, esta palabra no tiene significado para la Real Academia de la Lengua, así que sea un poco positivo; otórguele un significado hermoso, es más, mañana a la primera persona que vea dígale con confianza: ¡buen día pirobo!